domingo, 26 de junio de 2011

¿Qué estamos haciendo con los niños y niñas?

Algunas personas viven en situaciones "aparentemente" adecuadas para un buen desarrollo emocional, parece que viven en entornos familiares que les dan cobijo y que les cuida de manera amorosa, sin embargo no disponen de estrategias adecuadas que les sean útiles a la hora de hacer frente a cualquier adversidad que pueda sucederles. Cabría cuestionarse si realmente un sistema tan proteccionista y directivo como el que vivimos y que no fomenta precisamente la libertad ni la capacidad de expresión de la individualidad de cada niño y de cada niña, es o no el más adecuado para para la evolución hacia personas sanas, resilientes y con recursos ante la vida.


Las familias están olvidando que significa realmente la educación, piensan que educar es algo que hacen en los colegios o en las múltiples actividades dirigidas a las que se someten diariamente a los menores. Asocian tan sólo la idea de la educación con esas habilidades o conocimientos formativos que establecen los planes curriculares y olvidan que educar tiene mucho que ver con el fomento del desarrollo de facultades intelectuales, morales y afectivas de las personas. No se trata de "amaestrar" o de crear a seres sociales sumisos, sino que consiste en aportar estrategias que favorezcan la convivencia y el desarrollo humano. 

Partiendo de esta premisa de lo que para mí es la educación, me gustaría liberar de la "tremenda carga" que creen tener los docentes y simplemente darles las gracias porque yo no necesito que eduquen a mi hija, en todo caso que aprenda esos estándares absurdos con el que se mide la capacidad productiva de las personas, porque son simplemente reglas de un juego también absurdo a mi modo de entender. Sinceramente entiendo que la educación de un menor corresponde a sus cuidadores y creer que la escuela es quien educa, me parece un pequeño error...así que dejadme que os explique porqué para mí lo que recibe mi hija en una institución escolar no se llama educación...

En ocasiones los docentes entran en una queja constante sobre la poca educación que tienen los niños y niñas y critican un sistema educativo que no comparten, pero en el cual siguen "poniéndose medallas" y creyéndose los grandes salvadores de la humanidad. Sinceramente cuando mi hija va al colegio no recibe educación, lo que recibe es un adoctrinamiento, un aprendizaje de unas reglas del juego que le conviene aprender a jugar para tener los menos problemas posibles. El aprendizaje real de vida no se lo puede dar ningún profesional de la docencia, simplemente le va a enseñar a ser una máquina productiva que esté lo mejor "amaestrada" posible...


Estas personas que trabajan en la docencia y que en ocasiones, no son más que eslabones de un sistema productivo de adoctrinamiento, se empeñan en meterle a sus alumnos y alumnas, con calzador, un traje de conocimientos que por lo general sirven para muy poco, unos conocimientos que ni ellos mismos valoran, pero que se sienten obligados a transmitir porque así lo determina el plan educativo del centro que corresponda. 


¿Donde se deja la creatividad? ¿donde la capacidad de expresarse con libertad?... Los pobres pequeños y pequeñas desde que se levantan van corriendo de un lado a otro, hasta les dicen cuando tienen que ir al baño y constantemente no tienen más que obedecer, obedecer, no moverse, callarse y obedecer... De corazón siento que se nos está yendo la cabeza y que no estamos más que fabricando a personas diminutas cada vez más y más dependientes, que piensen menos, más uniformados mentalmente y sobre todo personas sin vida en competición constante para llegar a ningún sitio...

No tiene sentido ese querer dar a los niños una vida mejor, cuando lo único que se les está dando es una vida de estrés y de sometimiento a rígidos horarios y controles absolutos, donde no se les deja jugar libremente, donde ni siquiera tienen el derecho a aburrirse porque son maquinitas que siempre tienen que estar en constante funcionamiento y todo por supuesto, a golpe de reloj. 

Por favor, detengamos unos breves instantes en reflexionar qué clase de personas estamos creando, como serán esos adultos sin estrategias emocionales que les permitan solventar los baches que puedan existir en el camino. Puede que simplemente sean personas en constante acción hacia ningún sitio, máquinas de hacer y de hacer, serán adultos infantiles que han aprendido a ser dirigidos y cuidados por cualquier persona porque en su infancia se le dio más importancia a la aportación material de sus progenitores que a la afectiva...

¿Para qué se tienen los hijos? ¿para someterlos a esta tortura de horarios y prisas constantes? ¿para privarlos del amor y el cuidado afectivo de sus padres? ¿para que instituciones o profesionales ejerzan del papel de cuidadores? ...no sé, la verdad, pero estaría bien pararnos y preguntarnos qué estamos haciendo con los que serán los adultos del futuro y qué vida les espera con tantas habilidades y conocimientos académicos y con tan pocos recursos emocionales y afectivos...

Yolanda Morales Pereira
Antropóloga Social y Cultural, Formadora en Recursos personales y Motivación a través del Coaching, el Mindfulness y la Biodanza. Creadora de Bioexpresión®

yolandamoralespereira@hotmail.com