martes, 16 de octubre de 2012

Las puñeteras notas

Hace unos días terminó el colegio y comenzó esa innecesaria competencia de los padres para ver cual de sus niños es el más listo y para ello no paraban de mostrar las notas a todo el mundo e incluso podías ver algunas colgadas en las redes sociales. 


En esa nueva moda de lo virtual para todo, ahora es muy típico los grupos de whatsapp de familias de compañeros de colegio donde se tratan de esos temas que "preocupan" de los niños: allí puedes saber donde comprar un modelito determinado, en qué campamento urbano puedes dejar a los pequeños durante el verano y qué actividades extra-escolares o qué eventos infantiles puedes encontrar durante todo el año para que los niños estén entretenidos.
Esos grupos de whatsapp se han convertido en agendas de actividades diarias donde puedes conocer todos los detalles de cualquier evento al que poder llevarlos. Todo para que no se aburran y para que los padres puedan "descansar de ellos", todo para que no paren de hacer y hacer constantemente, todo y mucho más en esa competición para llegar a no sabemos donde. 

Y llegados a un punto de esa carrera incesante en la frenética actividad diaria, es el momento de mostrar públicamente los logros conseguidos por esos padres que viven "sacrificándose" para que sus hijos tengan "todo"...

Los niños y niñas a veces no son más que objetos que se muestran después de un gran esfuerzo, igual que se enseña un coche o un apartamento recién comprados o unas maravillosas vacaciones disfrutadas después de un año de trabajo. Todo ello no son más que logros de los que se pueden presumir y las notas parece que son esa etiqueta que determina la calidad del producto que hemos adquirido y que tanto y tanto trabajo nos ha costado conseguir.

Y mientras tanto, esos niños son educados por personas que los cuidan desde la mañana en esa aula matinal, que los uniforman académicamente en un colegio, que les enseñan a comer en un comedor escolar, que los entretienen y los preparan para la competición en una o dos actividades extra-escolares diarias... Niños que pasan un rato al día con unos padres que están muy cansados para ejercer su función, niños a los que a las ocho de la tarde los están bañando cada día para que se acuesten lo antes posible y así lo dejen descansar a sus padres.

Lo cierto es que no hay tiempo para que las familias estén juntas y se descubran, no hay tiempo para que puedan conocerse y para disfrutarse, no hay tiempo en una sociedad donde aprendemos a ser simples máquinas productivas. No hay tiempo.

En esta sociedad las notas no son más que el reflejo de un proceso de encorsetamiento cultural donde se expone públicamente si estás al nivel o no de unos estándares establecidos. Unas notas que califican el conocimiento infantil en un sistema escolar donde no se prima la creatividad o la independencia sino todo lo contrario, donde tan sólo hay que aprender lo que establece un currículum creado por los sistemas políticos y curiosamente, luego criticamos a esos políticos que por lo general no brillaban por ser muy inteligentes y que para colmo, tampoco tenían grandes expedientes académicos. 

Así que queridos políticos adoctrinadores del sistema, por favor no sometan a mi hija a esta estúpida valoración que determinan las calificaciones académicas. A mí no me interesa que la valoréis en matemáticas o conocimiento del medio, mi hija no necesita ser una máquina de conocimientos porque yo no tengo esa absurda necesidad de mostrar públicamente sus notas ni de enseñar mi grandes "logros" como madre. 

Mi hija al igual que todos los demás niños y niñas, aprenderá a moverse en el mundo virtual sin problemas, sin embargo para mí es más importante que descubra como quererse sin que nadie externo a ella le diga si lo está haciendo bien o mal. No quiero fomentar en ella la dependencia de la valoración extrínseca ya que confío plenamente en todas sus capacidades sin necesidad de que le pongan una valoración en un conocimiento estandarizado. 

Para mí es más importante que desarrolle su independencia creadora, la gestión de sus emociones y su propia autoestima y eso desde luego no viene determinado por unas puñeteras notas que se convierten en la etiqueta de calidad de los menores y que tan orgullosos muestran esos padres y madres "sacrificados".

Yolanda Morales Pereira
Antropóloga social y cultural. Formadora en recursos personales y motivación a través del Coaching, el Mindfulness y la Biodanza. Creadora de Bioexpresión®

yolandamoralespereira@hotmail.com