domingo, 12 de julio de 2015

Miéntete si quieres, es tu elección

Un buen día te das cuenta que estás viviendo algo irreal y te descubres que has querido ver con los ojos totalmente cerrados en la más absoluta oscuridad. Ha llegado un punto en el que has creído tus propias mentiras hasta el extremo de que ya no eras capaz de percibir qué era real y qué inventado. Has montado en tu mente una entelequia que tan sólo existe allí, en el mundo frágil y efímero de la ilusión y el engaño.


 Prostituyes tu tiempo tan sólo por dinero, te has tragado la falacia de que conseguirías ser feliz una vez que hubieras alcanzado una serie de logros materiales que en realidad no te han hecho más que condicionar tu día a día. Siempre esperando, siempre creyendo que en ese estado todo esta bien, que no debes desear otro motivo que pudiera hacerte feliz, porque al fin y al cabo, había siempre personas que estaban peor que tú.

Y de repente te encuentras en el atardecer de tu historia, en la que con suerte estás sacando un sueldo para pagar un piso que te ha encadenado a una hipoteca durante cuarenta años. Sabes que si todo va bien, llegará un momento en que esa vivienda será tuya y mientras tanto, pasas demasiadas horas realizando un trabajo que no te gusta mientras te engañas y sigues pensando que tu vida está fuera de ese espacio laboral y que trabajas tan sólo para pagar todos tus gastos, entre ellos esa vivienda que crees tuya pero que con franqueza, sabes perfectamente que sigue siendo de esa entidad financiera con la que te has encadenado durante muchísimo tiempo.

Y pasan los años, y va pasando tu historia y te sigues engañando diciendo que la felicidad son tan sólo pequeños instantes que suceden en muy contadas ocasiones, te conformas con escribir una biografía mediocre habitada por un ser que en el fondo también se siente mediocre. Te sigues convenciendo de que todo el mundo no trabaja más que por dinero, aseguras que eso de trabajar en algo que te haga disfrutar no es más que una panacea que tan sólo logran muy pocos afortunados…

Y sigues mintiéndote, sigues castigándote y sigues creyendo que esa es la única vida posible que puedes tener. Pero lo cierto, es que has decidido engañarte para poder justificar la elección de vivir sin permitirse soñar, sin creer en ti y en tus capacidades, has decidido que tu historia no sea más que un relato de mediocridad y de hastío… pero bueno, recuerda siempre que esa no es más que una elección, tu propia elección.

Lo cierto es que en ti está siempre el poder de decidir, el poder de crear y materializar aquello que desees. Lo único que necesitas es abrir los ojos para ver de una vez por todas, darte cuenta de esas mentiras que has decidido admitir. 
 
Así que deja ya de sentirte una víctima de tu destino y atrévete a crear todo aquello que en realidad deseas.

Permítete soñar, aunque te dé miedo, aunque te paralice la idea de tu propio poder personal. Permítete ser tú quien lleve las riendas de tu existencia y deja de una vez por todas de mentirte y de castigarte, porque al fin y al cabo lo único que tienes es tu propia vida.

Adelante, deja la cobardía a un lado y abandona para siempre el engaño de creer que no puedes dar forma a tu propio destino, porque lo creas o no lo creas, siempre es posible hacer realidad tus sueños.

Yolanda Morales Pereira  
Antropóloga social y cultural. Formadora en recursos personales, motivación y gestión del talento a través del Coaching, del Mindfulness y la Biodanza. Creadora de Bioexpresión®
yolandamoralespereira@hotmail.com